Prácticas inclusivas: un puente real entre la formación y la vida laboral

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Discapacidad

26/06/2026

Las prácticas inclusivas del alumnado de Isterria, centro de educación especial de Fundación Caja Navarra, son mucho más que una estancia temporal en una empresa. Forman parte del módulo de Formación en Centros de Trabajo de los Ciclos de Formación Profesional Especial y buscan facilitar una transición real hacia la vida adulta, la autonomía y la inserción sociolaboral.

El programa destaca por su enfoque personalizado. Cada experiencia se adapta a las capacidades del alumnado y a la realidad de la empresa que lo acoge. No se trata de encajar a la persona en un puesto cerrado, sino de construir una experiencia útil y significativa para ambas partes.

Así lo explica Javier Magaña, profesor de Isterria y responsable del programa: “Hace cuatro años empezamos a crear una bolsa de empleo con un doble objetivo: dar visibilidad a la discapacidad y que las empresas puedan tener la experiencia de trabajar con personas con discapacidad intelectual”.

Antes de iniciar las prácticas, el equipo analiza el entorno, define tareas y ajusta horarios. El alumnado acude uno o dos días a la semana durante unas horas, lo que permite una adaptación progresiva. “Adaptamos los días en función de cada caso y lo acordamos con la empresa”, señala Magaña.

Un modelo acompañado

El acompañamiento es uno de los elementos clave. Isterria no solo facilita la incorporación, sino que realiza un seguimiento continuo.

Magaña coordina la relación con las empresas, que además reciben formación previa para saber cómo acompañar adecuadamente. “El miedo más común es no haber tenido contacto previo con personas con discapacidad intelectual. Por eso apostamos por la sensibilización y el apoyo continuo”, explica.

Las empresas valoran especialmente este respaldo. El proceso se completa con una evaluación conjunta del desarrollo de la práctica y los aprendizajes adquiridos.

Aprender en un entorno real

Las prácticas permiten desarrollar competencias en distintos sectores, pero el aprendizaje va más allá de lo técnico. El alumnado trabaja habilidades como la responsabilidad, la autonomía o la comunicación.

El objetivo es crear experiencias laborales reales”, resume Magaña. En ese contexto, el cambio es visible: la responsabilidad y el compromiso aumentan de forma significativa.

Los alumnos lo confirman. Aitor, en Volkswagen, destaca tanto el aprendizaje digital como el buen ambiente. Xabi, en Gloria Pets, subraya la adaptación del entorno. Álvaro, en Granja Naturalia, recuerda cómo superó los nervios iniciales hasta ganar seguridad.

Empresas que también aprenden

Las prácticas inclusivas generan impacto también en las empresas. Las empresas que forman parte de este programa, como Volkswagen, Lacturale, Gloria Pets o Granja Naturalia entre otras, coinciden en que la experiencia aporta nuevas formas de mirar y organizar el trabajo.

No se trata solo de que alguien venga a hacer un trabajo, sino de ver si nuestra empresa es capaz de adaptarse”, explican desde Gloria Pets. Desde Volkswagen destacan que estas experiencias “permiten aprender también de los propios alumnos”.

Las entidades subrayan además la mejora del clima laboral y el valor humano de la experiencia, que fortalece la empatía y el compromiso de los equipos.

Inclusión planificada, no improvisada

El modelo de Isterria se basa en planificar, acompañar y evaluar cada proceso. Las prácticas se diseñan de forma individualizada, con apoyos y tareas adaptadas, garantizando un entorno seguro tanto para el alumnado como para las empresas.

Además, no implica compromisos rígidos: cada colaboración se ajusta para asegurar una experiencia positiva.

El propio alumnado destaca el apoyo recibido. Pablo y Miguel, en Lacturale, coinciden en el buen trato y animan a otros compañeros a participar. “Que se animen”, dice Pablo. “Que no tengan miedo”, añade Miguel.

Un puente hacia la vida adulta

Las prácticas inclusivas de Isterria representan un puente real entre el entorno educativo y el mundo laboral, y también entre las empresas y una forma más inclusiva de entender el talento.

Como resume Álvaro, “es una experiencia muy positiva para el futuro”.

El proyecto impulsado por Isterria refleja el compromiso de Fundación Caja Navarra con una educación conectada con la vida, centrada en las capacidades y orientada a generar oportunidades reales de participación, autonomía e inclusión. Un programa que demuestra que, cuando la inclusión se planifica y se acompaña, se convierte en una herramienta real de transformación para las personas, las empresas y la sociedad.

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